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Conviviendo con el exceso de información

Ultimamente ando bastante liado y falto de tiempo (nuevo trabajo, vuelta al estudio, proyectos personales…) y no dispongo del tiempo suficiente para gestionar mis dosis diarias de noticias, montones de e-mails sin leer se almacenan en mis cuentas y mi google reader me muestra cerca de 2000 noticias sin leer y mis sitios favoritos hasta han desaparecido de mi historial de páginas. Todos estos hechos me habrí­an mareado hace algún tiempo… pero estoy aprendiendo a convivir con el exceso de información, algo que todos debemos de aprender pues es una realidad inevitable, agobiarse por el exceso de información es como sentirse abrumado por el exceso de productos en el supermercado.

Este tema rondaba mi cabeza ya algunos dí­as y gracias al ya clásico «La Economí­a Long Tail» de Chris Anderson y en concreto el capí­tulo «El paraí­so de las opciones» me ha dado los fundamentos para escribir este artí­culo. El exceso de información no puede ser en ningún caso malo, si acaso es mala la manera de gestionar la información o los filtros de que disponemos para dicha información, pero el exceso en la cantidad de información nunca puede considerarse como un factor negativo.

Esta claro nuestro atención y nuestro tiempo es limitado, no somos capaces de gestionar toda la información que queremos, pero no nos frustremos, siempre que queramos podremos buscar por noticias que nos interesen o leer sobre ese tema que tenemos pendientes o ir a buscar esas noticias que tal vez nos perdimos.

Así­ que hoy sin ningún remordimiento ni problema he borrado todos mis mails de noticias sin leer y he marcado todas mis noticias en Google Reader como leí­das sin ningún remordimiento, más bien al contrario gracias a la cantidad de la información existente se que nunca me faltarán temas y reflexiones sobre las materias que me atraen puedo hacerlo tranquilamente, he perdido alguna información pero todaví­a mucha por llegar. De hecho para las nuevas generaciones esto no será ningún hecho a tener en cuenta, sino una realidad, dicha generación incrementará su capacidad de filtrado y organización de la información. El conocimiento empieza a cambiar, ya no se trata de saber las cosas sino de como encontrarlas.

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